10.11.09

El mandala “círculo sagrado”, símbolo de sanación y totalidad, ha sido usado desde tiempos antiquísimos hasta nuestros días por las tradiciones espirituales de todo el mundo. Tienen su origen en la India y se propagaron en las culturas orientales, en las indígenas de América y en los aborígenes de Australia. Fueron y son usados por Maestros espirituales, chamanes y sanadores, como fuente de sabiduría y forma de meditación. En la cultura occidental, fue Carl G. Jung, quien los utilizó en terapias con el objetivo de alcanzar la búsqueda de individualidad en los seres humanos. Los mandalas son representaciones del cosmos, del origen de la vida, de la totalidad de nuestro ser. Cada persona responde a ellos instintivamente, más allá de su edad, género, raza, cultura, etc. Poseen múltiples propiedades curativas. Contemplar, dibujar o pintar un mandala es una fuente de gran relajación y energía, liberándonos de las tensiones cotidianas. Te propongo investigar los secretos del mandala poniendo manos a la obra, pintando en colores el camino de regreso a tu centro interior.








